
La magia del séptimo arte aún cautiva al público, aun se nos encoge el corazón por una escena delicada, cargada de emociones o sencillamente terrorífica. No nos hemos vuelto locos, no creemos que sea cierto. Pero por un momento es cierto, es real, lo sentimos y lo notamos y nos hierve por dentro la sangre igual que al protagonista y cuando parece sufrir sufrimos, y si cuando llora, lloramos… Puede que al final si que estemos locos… En la pantalla grande, en la tele, el pc o en el móvil. Las historias que se nos desvelan nos siguen atrayendo como
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